La moda va y viene, ¡pero el poncho sigue siendo imprescindible!

El poncho es una prenda que no pertenece a la moda. La moda va y viene, ¡pero el poncho permanece! A quienes me preguntan por qué, simplemente respondo: «El poncho pertenece a la historia; pastores y agricultores lo usaban, y ahí es donde la moda lo encontró».

El poncho nació en lugares donde el viento corta las montañas y el silencio tiene el sonido del trabajo, el aroma de una sopa calentada al fuego de leña.

Poncho peruano y Andes

¿El primer poncho? ¡Una vieja manta con una abertura central para la cabeza, nada más! Nació como protección, como un abrazo, como una respuesta simple e ingeniosa al frío.

Esta prenda irradia pobreza y libertad. Durante siglos, ha acompañado a pastores, agricultores, viajeros, mujeres y niños: un rectángulo de tela que encarna la esencia de la calidez natural, la dignidad y la humildad del trabajo. Es una prenda típica de los pueblos latinoamericanos: poncho mexicano, colombiano, peruano, boliviano, uruguayo, etc.

Mi primer poncho: un encuentro de amor y color

Cuando comencé a trabajar con artesanos peruanos, el poncho fue una de las primeras prendas que amé, una que comprendí, la primera prenda que me ofrecieron confeccionar. Me enseñaron no solo a observar esta prenda, sino a comprender la razón detrás de cada detalle: la simplicidad del patrón, la densidad del tejido, la dirección de la puntada y la elección de los colores.

Cada hilo seguía un ritmo, cada tejido era como una pequeña firma de quien lo hizo. Por eso, incluso hoy, cuando tengo uno en mis manos, no veo una simple prenda: veo el tiempo, la paciencia, la sabiduría y el amor que se esconden detrás de cada puntada.

El primero que compré en Perú fue un poncho de tela pequeño, lindo y súper colorido. Se lo compré a mi primera hija, la niñita que me acompañó en ese viaje aventurero.

Era tan hermoso que me dije: «¡Por qué no!». Busqué y compré mis primeros ponchos peruanos tradicionales, los tejidos por campesinas, hechos con lana de alpaca hilada a mano.

Poncho peruano de alpaca rústica

Hoy lo llamamos «alpaca rústica». Es la lana más natural que existe y, al no estar teñida, los colores no son uniformes; tienen matices naturales que los hacen realmente fantásticos.

Lana de alpaca rústica

Un lenguaje silencioso que recorre los Andes

Quienes usan un poncho hoy en día a menudo desconocen que tras esta sencillez se esconde un largo legado de gestos ancestrales. En los pueblos andinos, el poncho no es solo una prenda, sino un lenguaje. Los colores, los estampados y la finura de la fibra revelan el origen, la edad e incluso el estado de ánimo de quien lo usa. Es una prenda que habla sin palabras, y quizás por eso ha trascendido épocas y continentes, adaptándose a diferentes culturas sin perder jamás su autenticidad.

De la tradición a la creación de los ponchos LaMamita®

Con los años, he aprendido que el poncho es atemporal. Hay un poncho que abriga los hombros de una mujer y la acompaña en cada paso en los días fríos, un poncho que viste a un hombre y habla de su fuerza serena, y un poncho que envuelve a un niño, permitiéndole correr libremente, protegido y ligero.

Es una prenda que no oprime, sino que acompaña. Que no impone, sino que acoge. Así que me dije: ¿Por qué detenerme ahí? ¿Por qué no crear diseños diferentes? Así que empecé a dibujar patrones de ponchos, a hablar con mis artesanos, a hacerles preguntas, a diseñar y a mostrarles mis ideas.

Estilista y artesanos de LAMAMITA

Contagiados por un entusiasmo compartido, nos pusimos manos a la obra: yo con un lápiz, ellos con lana de alpaca y colores. El resultado fueron unos ponchos maravillosos, de colores lisos y con preciosos bordes de crochet, ponchos de estilo mexicano y peruano con refinados diseños geométricos, todos típicos de la cultura andina.

 

PONCHOS: TAMARAMEXICOZELDA

El poncho: fibras naturales y artesanía ancestral

Así que LaMamita, como me llamaban mis artesanos, optó por reinterpretar el poncho respetando sus raíces. Para nuestras creaciones, utilizamos únicamente fibras naturales de alta calidad, como lana de alpaca y baby alpaca, en colores naturales o teñidas con tintes vegetales, tejidas por manos que conocen los ritmos ancestrales del telar.

TINTES VEGETALES

Cada modelo nace de un encuentro: un diseño que toma forma, una idea que se entrelaza con una tradición. No seguimos las tendencias, porque las tendencias pasan, el poncho permanece. Preferimos seguir las historias: las de quienes lo inventaron y las de quienes lo llevan hoy con la misma naturalidad.

Por qué deberías elegir un poncho LaMamita®

  1. Autenticidad: Cada modelo está hecho a mano, a menudo como pieza única.
  2. Calidez natural: La lana de alpaca proporciona un excelente aislamiento sin añadir peso.
  3. Durabilidad: Una prenda que se mantiene hermosa durante muchas temporadas.
  4. Versatilidad: Desde un estilo boho hasta un look urbano moderno.
  5. Ética: Cada creación apoya la artesanía andina y el comercio justo.

Una prenda que une y cuenta una historia

Hay ponchos que evocan Perú, con patrones geométricos que evocan la tierra y la luz de los Andes; otros son más suaves y modernos, diseñados para las urbanitas que aman sentirse auténticas. El poncho nació como una prenda unisex, pero lo hemos reinventado y, junto a los estilos unisex, hemos añadido ponchos de mujer exquisitamente femeninos. Y no nos hemos detenido ahí; hemos dado rienda suelta a nuestra imaginación, creando hermosos ponchos para niños, porque el poncho es una prenda extremadamente cómoda, cálida y fácil de usar.

Naturalmente, el poncho para hombre también se encuentra entre los modelos unisex. Todos los modelos comparten una misma alma: la de una prenda que no divide, sino que une, calienta y protege del frío.

PARA TODA LA FAMILIA

Libertad, naturaleza y resistencia suave, unidas en un sencillo poncho.

El poncho no es solo un símbolo de calidez, sino un signo silencioso de libertad. Llevarlo significa reconciliarse con la naturaleza, con la artesanía y la lentitud de las cosas bien hechas. Significa tomar decisiones conscientes: una prenda duradera, reparable y resistente. En un mundo de moda rápida, es un gesto de resistencia suave.

Quizás por eso los ponchos han perdurado tanto: porque en un mundo en constante cambio, el poncho conserva la lentitud suave de quienes no necesitan cambiar para sentirse contemporáneos. Es natural, cálido, práctico. Es artesanía en su sentido más puro: no fue creado para llenar un estante, sino para ser usado, vivido y transmitido.

El significado universal del poncho: ¡mío, tuyo, nuestro!

Y quizás ese sea precisamente el secreto de su belleza: el poncho no es de nadie, pero todos lo sienten como suyo. Es un abrazo universal, un puente entre culturas, un pequeño trocito de humanidad, tejido con suave lana de alpaca. Lo uso a menudo; me abriga, tanto en el trabajo como fuera de él, y cuando conozco a alguien que lo lleva, siempre pienso que compartimos algo ancestral, algo que nos recuerda quiénes somos realmente: personas que siempre han buscado calidez, protección y belleza en las cosas sencillas.

Conclusión: Una compra consciente

Con un poncho LaMamita®, no solo llevas una prenda, sino un pedazo de historia y artesanía andina.
Es una elección de estilo y valores: una prenda que representa libertad, calidez y amor. 🌿

Ponchos y artesanos peruanos

 

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