Origen del término slow fashion, hoy también llamada moda ética
El término slow fashion (moda ética) nació alrededor de 2007, acuñado por la diseñadora e investigadora británica Kate Fletcher, profesora en el Centre for Sustainable Fashion de Londres.
Ella lo propuso como una respuesta directa al fast fashion, el sistema industrial que produce y vende prendas rápidamente y a bajo costo, sacrificando la calidad, el medio ambiente y el trabajo humano.
Kate Fletcher se inspiró en el movimiento slow food fundado por Carlo Petrini en Italia en los años 80 — un movimiento que defendía una comida buena, limpia y justa, en contraposición al fast food.
Del mismo modo, slow fashion significaba una moda buena, limpia y justa:
- buena para quien la usa y para quien la produce,
- limpia para el medio ambiente,
- justa para los trabajadores.
Pero no se trataba solo de producir menos o con materiales sostenibles.
Fletcher hablaba de un cambio cultural, de una forma diferente de pensar la manera de vestir:
comprar menos, elegir mejor, cuidar la ropa, amarla y repararla.
En otras palabras: ralentizar para dar valor.
Qué significan la moda ética y la slow fashion para mí y para LaMamita

Me llamo Cinzia y hoy quiero contaros qué significan la moda ética y sostenible o la slow fashion para mí y para la marca LaMamita®, nacida en los años 80, cuando estas palabras aún no existían.
Para nosotros, la moda ética no es solo una palabra: es una forma de vida.
Nunca nos ha gustado la prisa, ni siquiera cuando el mundo a nuestro alrededor corría.
Quizás por eso hoy, después de tantos años, nosotros y nuestra marca LaMamita® nos reconocemos en esta palabra tan de moda — slow fashion — aunque nunca la hayamos buscado.
Desde siempre, nuestro lema ha sido:
- elegir con calma,
- trabajar con conciencia,
- mantener buenas relaciones con nuestros artesanos,
- elegir materiales naturales,
- crear prendas duraderas.
En resumen: hacer las cosas bien, como deben hacerse, con amor y respeto hacia todos — adultos, niños, trabajadores, clientes, nosotros mismos y la tierra.

El valor de los gestos sencillos
Aún hoy, después de más de cuarenta años de trabajo, cuando tomo una prenda antes de enviarla, me doy cuenta de que nunca es un gesto mecánico.
La observo, la reviso, arreglo un hilo, enderezo una costura, la doblo con cuidado.
Para hacerlo, abro las bolsas de plástico en las que un jersey, una falda o un poncho están empaquetados; las abro con delicadeza, reviso que no haya defectos y, si es posible, reutilizo las bolsas originales.
¿Por qué tomar una nueva?
La respuesta es una pregunta: ¿por qué tanto desperdicio de plástico?
Si la bolsa no está rota, ¿qué sentido tiene usar una más nueva?
¡Mis clientes han comprado el jersey, no la bolsa!
El jersey debe ser perfecto; la bolsa se tirará, pero el jersey durará años.
Los artesanos y la dignidad de las manos
Conocemos a las personas con las que colaboramos.
Volvemos a los mismos artesanos año tras año: pequeños talleres familiares donde el saber se transmite, donde un padre enseña a un hijo a tensar bien el hilo, donde la paciencia sigue siendo una virtud.
Allí nacen nuestras prendas, entre el suave sonido de las máquinas de coser y las risas compartidas alrededor de una mesa de trabajo.
Cuando nos piden un aumento, nos explican por qué: el arroz cuesta más, la leche, el azúcar, la harina, la carne…
¿Qué se puede hacer? En todo el mundo, el costo de la vida aumenta.
Ellos saben que si nosotros vendemos, después compramos: así hablamos, negociamos y llegamos a un acuerdo justo.
Sin certificaciones, pero con conciencia
Muchos hablan de certificaciones, de sostenibilidad, de estrategias “verdes”.
¿Certificados de calidad? ¿Sellos “green”?
No los tenemos, y tampoco los queremos: tienen un alto costo y deben renovarse con frecuencia.
¿Qué tiene eso de slow fashion? Nada.
Son estrategias para seguir una corriente que está de moda.
Nosotros no hacemos estrategias.
Nosotros somos slow fashion, y punto.
Compramos los hilos a los mejores productores, tocamos las fibras, observamos los colores, sentimos la textura y elegimos la mejor calidad.
No necesitamos un documento para saberlo.
Lo sabemos por experiencia, y nuestros clientes también lo saben: confían en nosotros desde hace muchos años, una confianza construida con el tiempo.
Es una cadena simple: del productor al consumidor.
El precio justo como elección ética
La moda ética, también llamada slow fashion, no significa solo ofrecer un producto de calidad o reciclar bolsas de plástico para contaminar menos.
Para nosotros, la moda ética y sostenible también significa dar el precio justo al producto final.
¿Y cómo lo conseguimos?
Conteniendo los costos allí donde es posible y justo hacerlo.
¿Sesiones fotográficas costosas? No las hacemos.
Las fotos las hacemos nosotros.
Tal vez no sean perfectas, pero son auténticas.
🌿 Nuestras fotos cuentan la verdad de nuestro trabajo: personas, naturaleza, animales y prendas reales. Sin escenario, solo autenticidad.
No usamos modelos: fotografiamos familiares, hijos, nietos, amigos o, cuando es necesario, simples maniquíes.
No necesitamos estudios profesionales.
Tenemos un jardín, una pared blanca y una casa llena de objetos artesanales recogidos a lo largo de años de viajes.
Y así está bien, sin grandes pretensiones.
Nuestras fotos no deben impresionar: deben contar una historia.
Moda ética y sostenible: un trabajo hecho de palabras, manos y presencia
LaMamita no tiene consultores de marketing, no hace publicidad pagada, no tiene traductores externos ni presupuesto para agencias.
¿Un sitio web en cinco idiomas con sus respectivos blogs? Lo gestionamos nosotros.
¿Quién traduce? Nosotros.
¿Quién escribe los artículos informativos? Nosotros.
¿Quién responde a vuestros correos y mensajes de WhatsApp? Siempre nosotros, personalmente.
Porque, ¿quién mejor que nosotros puede responder a vuestras dudas y preguntas?
Este trabajo es nuestra vida.
La moda ética: una moda sin fecha de caducidad
Casi nunca hacemos rebajas.
Nuestras prendas no tienen fecha de caducidad, no pertenecen a una moda pasajera.
Las recreamos cada año, actualizando los colores y creando solo unos pocos modelos nuevos, siempre respetando nuestro estilo ético.
Cuando un modelo no se produce más, lo ponemos en oferta: no porque esté pasado de moda, sino porque ya no lo fabricaremos.
La belleza de nuestras prendas — jerseys, vestidos, faldas, ponchos, gorros, bufandas o guantes — es una belleza atemporal.
Nuestra manera justa de vivir
Todo esto, para nosotros, es la slow fashion:
la verdadera, la que nace de una forma de pensar y de un modo de vida que hemos hecho nuestro.
Hoy, la slow fashion se ha convertido en un movimiento global, pero también en una etiqueta abusada.
Muchas empresas la utilizan como estrategia de marketing, vaciándola de su significado original.
Para nosotros, en cambio, siempre ha sido la forma correcta de trabajar — y de vivir.

🌿 La moda ética nace del encuentro, del respeto y de la vida.
La slow fashion, la moda ética no son una estrategia.
Son una elección de amor, que se repite cada día ❤️
Si quieres profundizar en el significado de la moda ética y la slow fashion, lee también este artículo 👉 Moda ética y lana de alpaca
Parlez-vous français?
Visitez notre blog en français sur la mode durable en alpaga et lisez l’article sur les 👉 Bonnets péruviens
SÍGUENOS EN LAS REDES SOCIALES







